La carrera que se disputará este fin de semana en el trazado urbano que discurre por las calles de Montecarlo, solo encuentra su justificación en el glamour y en la tradición que rodea a este especial enclave, ya que el circuito en sí mismo choca de lleno con la actual filosofía reinante en los nuevos circuitos: anchos, rápidos, de grandes escapatorias, y en definitiva infinitamente más seguros que la pista corta, ratonera y angosta del principado monegasco. La primera carrera se organizó en 1929 y su túnel, su puerto, su casino, sus curvas y la proximidad de los monoplazas al público, son ingredientes que conforman un espectáculo único en el mundo que se ha convertido además en un claro símbolo de este deporte, difícil de comprender sin su presencia. Circular a 300 km/h por las estrechas calles es una locura que merece todo el respeto.
En Mónaco un pronóstico adelantado es ciertamente complicado de realizar ya que no es raro que se produzcan sorpresas que alteren la clasificación. El año pasado, sin ir más lejos, Fernando Alonso cometió un error en una curva durante los libres 3 y estrelló el F60 contra el guardarrail, dañando el chasis, lo que le impidió salir a la clasificación y por tanto tuvo que tomar la salida en último lugar. Para el recuerdo quedará la gran remontada protagonizada al concluir la prueba en sexta posición. Por cierto, el asturiano no pisa el cajón más alto del podio desde que lo hiciera con McLaren en el año 2007. Pero para grandes proezas, el rey de Mónaco sin dura no es otro que el inolvidable Ayrton Senna, que se alzó con la victoria en seis ocasiones, cinco de ellas de forma consecutiva (1989-1993).
Como curiosidad, en las calles de tan singular escenario tuvo lugar la celebración del GP con más abandonos de la historia. No en vano, bajo una lluvia torrencial solo concluyeron la prueba ¡4 pilotos!, comandados por el francés Olivier Panis, en la que a la potre sería la única victoria de su carrera deportiva en la máxima categoría.
Debido a las características poco abrasivas del asfalto urbano no se prevén estrategias de 3 ó 4 paradas en boxes tal y como ha sucedido en carreras precedentes. Veremos esta vez si la clasificación vuelve a pasar a un segundo plano tal y como sucedió en Turquía y en Montmeló. Y es que los equipos apuestan por la estrategia de carrera en lugar de por ganar posiciones en la parrilla, ya que el desgaste delas gomas para lograrlo no compensa la pérdida de tiempo que irremediablemente acontecería luego en carrera con esos mismos neumáticos. Conservar neumáticos en lugar de luchar por la pole...Esto no gusta. Desvirtúa la esencia de la crono...
En otro orden de cosas, la noticia relevante de esta semana tiene que ver con la revolución generada en el seno de la escudería Ferrari, que ha relegado a funciones secundarias al padre del 150º Italia, Aldo Costa. Caro le va a salir al equipo de Maranello el error que ha cometido al traducir a magnitudes reales los datos obtenidos en el túnel del viento, debido a un problema al recalibrarlo; que ha originado que, el esperaban que fuera el monoplaza más rápido de la parrilla se haya convertido en un serio problema para el equipo por su lentitud.
¿Logrará Vettel su primera victoria en Mónaco? ¿Veremos al safecty car por primera vez en la temporada? ¿Será la carrera con menos adelantamientos? ¿Logrará Fernando Alonso algún milagro? Estas y otras incógnitas se resolverán el próximo domingo cuando a partir de las 14 horas se apaguen las luces rojas del semáforo...


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