Después del parón de tres semanas, la Fórmula 1 recala por séptima año consecutivo en el circuito de Istanbul Park, aunque quizás ésta sea la última vez que la pista turca pueda albergar una prueba del mundial puesto que al parecer no hay acuerdo entre el mandamás de este deporte, Bernie Ecclestone –que además ostenta los derechos de gestión del autódromo turco- y autoridades turcas en cuanto al pago del astronómico canon para la celebración del Gran Premio.
Se demuestra que el afán emprendido por el octogenario hace una década para integrar en el campeonato nuevas ubicaciones en detrimento de las clásicas pistas, no obedece a otra razón que no sea el propio lucro de los que gestionan este negocio, y que no va en beneficio del espectáculo ya que, como ha quedado acreditado, en muchos países anfitriones de este evento el interés por la Fórmula 1 es casi nulo. Turquía es el triste ejemplo de esta tendencia, donde el espectáculo de los monoplazas no ha calado entre los turcos, circunstancia de la que dan fe año tras año sus gradas casi desiertas. Quizás la falta de promoción, quizás los altos precios de las entradas que en nada se acomodan a la economía turca, sean la causa de la baja afluencia a un circuito.Lo cierto es que la pista, también ideada bajo el dictamen del arquitecto Herman Tilke, nunca ha brillado por dar espectáculo que se diga ya que, a excepción de famosa curva 8 que está provista de nada menos que 4 ápices, y se aborda a gran velocidad, no resulta especialmente divertido para los pilotos. Quizás este año con los nuevos neumáticos Pirelli podamos vivir momentos divertidos puesto que en dicha curva el neumático delantero derecho sufrirá mucho desgaste lo que a buen seguro que se convertirá en el quebradero de cabeza de pilotos e ingenieros para poner a punto el coche buscando el justo equilibrio entre agarre y velocidad.
Históricamente, de las seis ediciones celebradas en esta pista el gran dominador ha sido Felipe Massa ya que se alzó con nada menos que tres victorias consecutivas entre los años 2006 y 2008.Lamentablemente este año las cosas no serán tan fáciles para el equipo de Maranello, al que un error de calibración en el túnel de viento durante el desarrollo del coche le ha supuesto un problema de eficiencia aerodinámica que puede dar al traste con la temporada de no ser capaces de solventarlo. Capacidad y recursos para ello tienen, lo que deben hacer es volver a la senda de la innovación que tan buenos resultados les dio en el pasado.
Turquía será la prueba de fuego del trabajo y la evolución experimentada por todos los equipos durante estas tres semanas, aunque que se prepare el resto si Red Bull ha dado con la llave para controlar su KERS. Precisamente el año pasado esta pista fue testigo del inicio de la guerra en el seno del equipo austriaco cuanto un inesperado toque entre los dos RB6 terminó con el abandono de Sebastián Vettel y con la perdida de una más que probable victoria de Mark Webber. Para la historia quedarán los elocuentes gestos de Vettel tildando de loco a su compañero de equipo…
Gracias, Emilio, por incluir una foto mía en el estadio Ramón de Carranza. Saludos desde El Salvador.
ResponderEliminarHay dos cosas que parecen ciertas:
ResponderEliminarPor un lado el Barça está terminando un ciclo. Un gran equipo que no encontrará relevo, como ningún gran equipo de la historia lo encontró.
Y por otro Mouriño, apostol de la victoria al precio que sea, que por fin tiene en sus manos un equipo compensado, plagado de grandísimos jugadores, empezando por Casillas, que él solito gana entre 15 y 20 puntos por temporada.
Si nadie lo remedia, y el único que parece capaz de hacerlo es el Barcelona, Mouriño va a estar en disposición las próximas temporadas de arrasar en Europa y cortar de raíz la esperanza de que el fútbol vuelva a ser ese gran juego que un día fue.
Que nadie lo olvide, entre el Mundial de España y el de Suráfirca (6 mundiales y 27 años nada menos) se había jugado a no perder, a especular, a buscar el churro o el sorpaso. Y así jugaban todos, incluidos Brasil, Argentina, Italia, Inglaterra y demás gallitos históricos.
Pues bien, llegó España y le demostró al mundo que ese viejo y hermoso juego podía volver a ser lo que era.
Y llegó el Barça con 7 u 8 tíos de la cantera y con un entrenador para el que la racanería es sinónimo de estafa, de pobreza de espíritu, de vender el alma al Diablo, de vivir cómoda pero tristemente;
A unos les recordaba al Brasil de Pelé, a otros al Benfica de Eusebio, a otros al propio Madrid de Di Estefano. No por el juego en sí, sino por la propuesta futbolística, por querer habitar en el campo contrario, por querer tener el balón y tratarlo como se trata al objeto que te puede dar la gloria, por ir siempre mirando al frente, buscando la portería contraria, sin taparse el culo con las dos manos.
Alemania nos admira y quiere imitarnos, Holanda entona el mea culpa y promete volver a su generosidad de siempre, Brasil dice querer ser lo que fue, Inglaterra se conjura para retomar ese histórico juego de asalto permanente a la portería contraria.
Pero el viejo fantasma de la racanería, del resultadismo, de convertir a grandísimos jugadores en perros de presa; esa filosofía que albergaba la Chequia del Europeo de Inglaterra, o la Grecia del de Portugal o la propia Brasil de sus dos últimos mundiales conquistados; todo eso sigue habitando en la mente de los Clementes, de los Capellos, de los Dungas que un dia fueron y que siguen siendo.
Y habita, sobre todo, en el más peligroso de entre todos ellos, en ese gran farsante de sí mismo y burlador de la belleza, en ese a quien el fútbol debe servir como si de un esclavo se tratara, a ese que solo busca la gloria personal al precio que sea y que desprecia todo lo que se mueve, grande o pequeño, si no se mueve al son de su batuta, a ese para el que no hay espejos suficientes en el mundo en los que contemplar su propia vanidad.
Sí, me he alargado, pero el tema lo merece. Casi 30 años esperando el renacimiento del buen fútbol, de la épica con estilo (no a pelotazos), de la celada, del dríbling, de la pared inverosímil, del pequeño burlando al grande, el hábil al torpe, del fútbol por el fútbol... Y ese portugués está a punto de echarlo todo a perder...
De formula 1 no digo nada porque como dice Frank Rosberg, es una mierda
Sr. A. Unamano: Cuanto talento derrochado en el futbol. Sería usted un gran cronista de Fórmula 1 si tuviera alguna idea de ello. Porque se ve que de esto no tiene ni puta idea. Y no sé quién es Frank Rosberg, pero seguro que, dice lo que dice porque es un frustado.
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