lunes, 18 de julio de 2011

Zanjada la polémica de los difusores soplados: se vuelve a la configuración usada en Valencia.

En Silverstone se puso fin la polémica suscitada por los difusores soplados tras dos reuniones del Grupo de Trabajo Técnico de la FIA. El acuerdo sellado determina que se volverá a la configuración utilizada en Valencia, lo que supone que no habrá limitación a los gases emitidos por los escapes en fase de retención, pero se prohíbe expresamente a las escuderías cambiar el mapa de motor de sus monoplazas entre la calificación y la primera parada en boxes de la carrera. La medida, que es de aplicación inmediata, estará en vigor hasta el final de la temporada, dado que para el próximo año, cualquier beneficio aerodinámico que pueda aportar el flujo de los gases de escape se reducirá al mínimo. Para ello, los escapes se ubicarán en posiciones más altas y alejadas del difusor.

Pese a esta decisión, la Federación Internacional de Automovilismo considera ciertamente cuestionables los escapes sopladores, dado que, la medida contraviene el espíritu de la normativa en cuanto a interacción del piloto en todas las operaciones de a bordo. En resumen, los sistemas deben de ser accionados por el piloto sin ingerencia de la electrónica. En el siguiente ejemplo se ve más claro: para el funcionamiento del famoso F-Duct o conducto común utilizado el año pasado, se precisaba la intervención de la mano o del pie del piloto. Se tapaba un orificio que permitía dirigir al alerón trasero un flujo de aire a través de un conducto, lo que restaba carga aerodinámica con el beneficio de ganar velocidad punta en las rectas. Lo fácil sería que con un simple botón el sistema se accionara solo, pero esto, como decimos, está prohibido. Pues bien, volviendo a los difusores soplados, y teniendo en cuenta que cuando el piloto deja de acelerar, el acelerador permanece “abierto” para que los escapes continúen expulsando gases, la intervención directa del piloto queda en entredicho y pone al sistema en el punto de mira de la polémica. 

En las siguientes imágenes puede comprobarse la direrente ubicación de los escapes en el Red Bull y su aproximación al difusor trasero. Arriba el del RB6 (2010) y abajo el del RB7 (2011):





Pero además, la FIA se dio cuenta que se estaba contraviniendo el espíritu de las normas del parque cerrado cuando algunos equipos (léase Red Bull) cambiaban en ese momento el mapa motor extremo que usaban sólo en calificación, y durante cortos períodos de tiempo, por otro más conservador y duradero de cara a la carrera. La norma dice que el equipo puede conectarse al coche y acceder a las unidades electrónicas, pero queda prohibido hacer cambios en la puesta a punto del coche.

Resuelto el entuerto, esperemos que a partir de ahora las polémicas, de haberlas, se susciten en la pista, que es al fin y al cabo donde tiene que desarrollarse este deporte.

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