Cuatro carreras le han sobrado al joven Sebastian Vettel para sentenciar un campeonato que ya tenía inscrito su nombre desde mitad de temporada. De esta forma se proclama como el bicampeón del mundo más joven de la historia, al lograrlo con 24 años, 3 meses y 6 días; arrebatando este honor al propio Fernando Alonso que obtuvo este récord de precocidad en el año 2006.
El nombre del joven piloto alemán pasa a engrosar la historia al lado de los de Alberto Ascari, Juan Manuel Fangio, Alain Prost, Ayrton Senna, Michael Schumacher, Mikka Hakkinen y el propio Fernando Alonso, en cuyas vitrinas descansan al menos dos títulos mundiales.
Este récord viene a sumarse a otros muchos que posee actualmente el germano. Así, en el Gran Premio de Italia de 2008, a los mandos de un Toro Rosso, se convirtió en el piloto más joven en lograr una pole, con 21 años, 2 meses y 10 días. En esa misma cita se alzó como el piloto más joven ganar un Gran Premio con 21 años, 2 meses y 11 días, y además también ese día logró ser el piloto más joven en alcanzar un podio. El año pasado en Abu Dabi se convirtió en el campeón del mundo más precoz con 23 años, 4 meses y 11 días. Curiosamente, uno de los pocos récord que no logró fue el de debutante más joven, que obra en manos de Jaime Alguersuari -Hungría 2009- con 19 años y 125 días.
Logros históricos a aparte, de lo que no hay duda es de que los números del alemán esta temporada son para quitarse el sombrero: 12 poles y 9 victorias en 15 carreras, casi nada. Si bien se ha llevado el título el piloto que ha contado con el mejor coche y que menos errores ha cometido, no por ello se lo ha llevado el mejor piloto. Cierto que ha estado expedito de fallos en contraposición con su compañero de equipo, que contando con el mismo monoplaza no ha sido capaz de plantarle cara. Y ésta es precisamente la clave del campeonato: la nula oposición, la falta de rivales con los que ha contado Sebastian Vettel, que le permitían que cada carrera fuera un paseo triunfal. Es más, cuando en alguna ocasión se le ha plantado cara, el germano ha salido perdiendo. Sin ir más lejos, en Japón pudimos comprobar que pese a tener el mejor coche, fue incapaz de mantener la primera posición y además, en la lucha cuerpo a cuerpo, no solo no pudo con Alonso, sino que se desinfló y fue incapaz de seguir su ritmo. Quizás el RB7 no estuvo a la altura en un circuito, a priori, muy propicio para su potencial, pero precisamente son estas las circunstancias en las que un piloto con clase debe destacar, aportando ese plus que el coche no le da. Esto es lo que Fernando ha tenido que hacer desde el comienzo de la temporada ya que, para frustración del equipo Ferrari, el 150º Italia ha sido un fracaso y no pasa de ser el tercero de la clase.
Suzuka: uno de los circuitos clásicos
El escenario que ha puesto fin a la lucha por el campeonato es idílico, y en cada rincón del circuito de Suzuka –cuyo diseñador, por cierto, también lo fue del circuito del Jarama- se respira pasión por este deporte. No importa que su piloto – Kobayashi- corra para un equipo de los de “segunda división”; la entrega del público japonés es total y llega al punto de que incluso después de la conclusión de la prueba, se vuelve a proyectar la carrera en las pantallas gigantes que circundan el trazado, y el público vibra de nuevo en las gradas. Son auténticos fanáticos de este deporte. La pista, propiedad de Honda, es una de las más técnicas de todo el mundial. Curvas rápidas y enlazadas combinadas con curvas lentas y otras de gran velocidad, configuran el 8 mágico que forma el trazado. No es un circuito para mediocres ya que el talento juega un factor decisivo a la hora de marcar una buena vuelta.
La carrera. Button gana con inteligencia.
En Japón pudimos disfrutar de una emocionante carrera hasta la bandera a cuadros. La clave sin duda radicó en la degradación de los neumáticos y en las estrategias seguidas por cada uno de los tres grandes equipos.
Pero antes, el sábado, casi salta la sorpresa, ya que solo 9 milésimas impidieron a Jenson Button romper la hegemonía de los Red Bull en la clasificación. Esta vez, parecía que Vettel no podría mantener la invulnerabilidad del RB7 en este terreno, pero en el último instante el alemán volvió a brillar y se hizo con una nueva pole. Fernando Alonso solo pudo ser 5º por detrás de su compañero de equipo –la primera vez que esto sucede en la temporada- pero por delante del Red Bull de Mark Webber.
En la salida, Vettel mantuvo la primera posición después de una maniobra que llevó a Jenson Button a la hierba, y aunque el británico reclamó una sanción, los comisarios entendieron que no era merecedora de tal. Pronto comenzaron los problemas de degradación para casi todos los pilotos, aunque esta vez la mejor estrategia y la celeridad en el cambio de neumáticos no estuvo de parte del equipo de la bebida energética, ya que tras las paradas su piloto estrella, no solo perdió la primera posición frente a Button, sino que también se vio superado por Alonso que contaba con una mejor estrategia gracias a que, esta vez, el Ferrari en manos del asturiano lidió mejor que nadie frente al desgaste de los neumáticos, lo que le permitiría estirar más la parada y adelantar al alemán. El de Red Bull no se dio por vencido e intentó recuperar la posición pero fue incapaz de superar al español, que incluso le dejó atrás y se fue a la caza de Button, recortándole tiempo de forma espectacular hasta que a dos vueltas del final el inglés frenó la hemorragia de tiempo para sentenciar la carrera. La incógnita del bajo ritmo de Button en el tramo final de la carrera se despejó nada más superar la línea de meta, ya que aparcó su MP4-26 sin una gota de gasolina para dar siquiera la vuelta de honor. Gran resultado para el de McLaren que se afianza como claro candidato al subcampeonato y se reafirma como el primer piloto del equipo gracias a un pilotaje serio, inteligente y muy efectivo.
Por su parte Fernando Alonso que se aupó al segundo escalón del podio -8º de este año- cimentó su posición gracias a su gran su ritmo de carrera y a saber contener como nadie los ataques de Webber primero y de Vettel después, dejando claro que siempre rinde al 110%, colocando su monoplaza en puestos que no le corresponden. Nada más hay que ver el pobre resultado obtenido por su compañero Felipe Massa, que pese a salir en cuarta posición concluyó séptimo por detrás de Michael Schumacher, que volvió a realizar una buena carrera, merced al buen ritmo que pudo mantener con el juego de neumáticos más blandos que se había ahorrado en la clasificación.
La cuarta posición fue para el piloto de Red Bull Mark Webber, que no logra rendir al nivel de su compañero de equipo. La quinta plaza cayó en manos de Lewis Hamilton, que de nuevo tuvo un incidente con Felipe Massa, llegando a colisionar ambos monoplazas. El británico está descentrado, quizás nervioso, al verse superado por su compatriota y compañero de equipo, que a la “chita callando” y sin maniobras absurdas, ha sabido encadenar mejores resultados y por tanto sumar más puntos que él. Sin duda, Hamilton es un gran piloto, de eso no cave la menor duda, pero verse bajado del pedestal de gloria en el que ha estado siempre, le está resultando difícil de asumir. Debutó en el años 2007 a lomos del mejor equipo del momento, compartiendo box con Fernando que venía de encadenar dos títulos consecutivos, y era – y sin duda sigue siendo- la referencia de la parrilla. Logró su primera victoria tan solo transcurridas cuatro carreras. Luchó por el mundial ese año y lo obtuvo al siguiente, pero desde ahí la caída en picado ha sido más que evidente y salvo alguna que otra gloriosa actuación, sus participaciones comienzan a contarse por sanciones o maniobras poco ortodoxas. Problemas de no tener los pies en el suelo...
Resultado final de la carrera:






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