Hasta el momento del adelantamiento, el Gran Premio de Gran Bretaña estuvo dominado en exclusiva por el asturiano que pronto endosó unos esperanzadores cinco segundos a su máximo rival, Mark Webber -aunque no fueron definitivos, tal y como comprobó al final-. Pero la estrategia del equipo de Maranello volvió a fallar, o al menos no fue la más adecuada. Debido al aguacero del sábado y pese a que la carrera, contra pronóstico, se iba a celebrar sobre asfalto seco, Alonso y Hamilton tuvieron la osadía ser los únicos del top-ten que optaron por tomar la salida con la monta de neumáticos más duros, para intentar así guardarse las espaldas el hipotético caso de que la lluvia hiciera acto de presencia. Que el británico se la jugara es normal, ya que su posición de salida -8º- le obligaba a arriesgarse; pero que Ferrari se aventurara de esta forma cuando su piloto partía desde la pole, no tuvo mucho sentido y, sin duda, fue un error que se pagó al final de la carrera.
La carrera vino a demostrar que las gomas ideales eras las de compuesto más duro. Alonso, pese a los neumáticos duros que en teoría aportan desventaja en la salida frente a los blandos, logró conservar la primera posición, y una vez que las gomas adquirieron temperatura, el español puso tierra de por medio con el RB8 de Webber. Después de la primera y quizás anticipada parada del español -para copiar la estrategia de Red Bull-, los que iban a luchar por el podio ya montaban ruedas duras para afrontar el segundo stint, estabilizándose las posiciones y la distancia que les separaba. Pero fue en el último trecho de carrera, cuando al poner los neumáticos blandos, comenzó el calvario para el español y la importante hemorragia de tiempo perdida frente al australiano que, a falta de tan solo cuatro giros, dio buena cuenta del bicampeón de Ferrari en un adelantamiento en el que llegaron a tocarse. Sin duda fue más inteligente conservar la segunda posición y el buen botín de puntos que ello implica, que enfrascase en una lucha con Webber, que a buen seguro hubiera resultado estéril: "Estamos en una fase importante de la temporada: aquí no se gana el título, pero puede empezar a perderse, y estamos contentos de haber alargado nuestra ventaja respecto a la mayoría de nuestros rivales más cercanos Debemos continuar así en las próximas dos carreras: intentando siempre estar en el podio. Luego deberemos trabajar mucho en nuestra velocidad punta, especialmente a la vista de circuitos como Spa o Monza. Empezamos la carrera con los neumáticos que nos iban mejor, con el objetivo de sacar una ventaja tan granda como fuera posible respecto a los de detrás, para luego intentar controlar la situación en la última tanda. Lo logramos con todos nuestros rivales excepto uno, que era en realidad bastante previsible", analizaba el español al final de la prueba.
Lástima de estrategia. De haber montado los neumáticos blandos al principio de la carrera como hicieron –casi- todos, las opciones de victoria de Fernando hubieran sido más palpables. El equipo de Maranello debe de mejorar en cuanto a la estrategia se refiere. Ya les pasó en Canadá, donde se perdieron importantes puntos, aunque allí fue más acuciante. Recordemos que en 2010 un error de estrategia del equipo rojo en la última carrera, privó al español de alcanzar su tercer campeonato del mundo.
Con todo, y a pesar del sabor agridulce que supone liderar toda la carrera y perderla casi cuando esta expira, el resultado ha sido excelente para el bicampeón español que se afianza al frente de la clasificación general y le endosa importantes puntos a sus teóricos rivales (Vettel es 3º a 29 puntos, y Hamilton 4º a 37 puntos), salvo a Webber, claro, que le ha recortado 7 puntos, situándose ahora a 13 del piloto de Ferrari. Da la impresión que el campeonato puede convertirse en una reedición de la temporada 2010, donde los dos Red Bull y el Ferrari de Alonso se disputaron la victoria por el trono final.
Al margen de los dos primeros clasificados, la carrera estuvo entretenida y pasó por momentos de grandes luchas en las posiciones que dan lugar los puntos. Vettel, que había perdido su posición en la salida frente al brasileño de Ferrari, la recuperó tras la primera parada en boxes, cimentando allí su tercera posición final. En cuarta plaza concluyó precisamente Felipe Massa que parece que ha vuelto a la senda de la lucha por los puestos de privilegio.
Idilio Silverstone-Alonso:
El circuito de Silverstone es talismán para Fernando Alonso. La veterana pista británica es la cuna del automovilismo, y por ello es historia de este deporte. No es raro, por tanto, que exista cierta sintonía entre este mítico lugar y algunos de los pilotos que han escrito las páginas de oro de la Fórmula 1, y el de Oviedo, por supuesto, es uno de ellos. Así, de cumplirse la estadística, este año podríamos tener campeón español. Suena precipitado, pero es que las dos veces anteriores en las que Fernando llegó líder al trazado inglés, acabó con el campeonato en el bolsillo. Además en ambos casos marcó la pole, circunstancia que, curiosamente, también se ha dado este año. ¿Premonitorio?: Ojalá; pero no deja de ser curioso. El tiempo, como hace con todo, despejará la duda. Tampoco deja de ser destacable que aquí lograra su primer triplete: pole, vuelta rápida y victoria, en el año 2006. Además la única carrera que Alonso ganó el año pasado fue precisamente esta... Y como este año no iba a ser menos, continuando con ese idilio, Alonso logró aquí su pole número 21. Una pole muy valiosa. No en vano, han tenido que transcurrir 32 carreras, desde el GP. de Singapur de 2010, para que un Ferrari repita primera posición de salida. Lección magistral de pilotaje en una clasificación marcada por la intensa lluvia que azotó el circuito de Silverstone y que obligó a suspender durante una hora y media la Q2. En ese momento, Alonso estaba fuera de los 10 primeros, pero tras la reanudación hizo una vuelta de quitarse el sombrero, con pilotos lentos incluidos y banderas amarillas ondeando en la parte final, logrando colarse in extremis en la ronda final y definitiva. Allí, una vez más, demostró que sobre agua es un mago, y se metió la pole en el bolsillo.
Fernando Alonso lleva 21 carreras consecutivas, desde Malasia 2011, sin apearse de los puntos y tiene a tiro -a falta de 3- el récord que aún ostenta el incombustible Michael Schumacher. Por otro lado, con el podio obtenido en Silverstone suma ya 78 en su haber, y se pone a solo dos de su ídolo, Ayrton Senna. Más complicado será acercarse a los 106 que tiene Alain Prost y a los 155 obtenidos -de momento- por el Kaiser.
Ferrari afianza su avance y Red Bull se convierte en el rival a batir:
Síntoma inequívoco de que Ferrari ha experimentado una evolución espectacular lo ratifica el hecho de que Felipe Massa haya concluido en la cuarta posición. Incluso en los primeros compases de la Q3 del sábado dio guerra a Fernando. ¿Habrá vuelto el bravo piloto Brasileño de hace unos años? O es que toca plantearse la renovación y hay que dejar buen sabor de boca? Por el bien, de Ferrari de cara al campeonato de constructores, más vale que no abandone la senda que ahora ha comenzado.
La imagen ofrecida por los Red Bull ha vuelto a ser imponente. Webber aterrizó en Inglaterra con la determinación de ganar y lo ha logrado. Está pletórico, no solo por su posición en el campeonato, sino porque su máximo rival, es decir, su compañero Vettel, está detrás suyo y parece que pueda tenerlo controlado. Hace falta que su equipo también lo considere así. Pese a las dificultades iniciales del equipo de la bebida energética, las genialidades de Adrian Newey comienzan a dar sus frutos y el RB8 será el coche a batir en la segunda mitad del campeonato. Bueno sería para Fernando que ambos pilotos de Red Bull comenzaran a luchar entre ellos por la supremacía en el equipo y se descuiden un poco del control al mago Alonso.
Una vez más, la decepción del Gran Premio vino de la mano de ambos McLaren ya que, ni aún corriendo en casa, pudieron dar buena imagen, certificando su caída libre en el campeonato. Hamilton solo pudo ser octavo y Button en el último instante se coló décimo y con ello logró puntuar.
La imagen dantesca de la jornada la protagonizo el japonés de Sauber, Kamui Kobayashi que hizo un “strike” en un pit-stop, atropellando a varios de los mecánicos de su equipo. La peripecia del fogoso piloto nipón le ha supuesto una multa de 25.000 euros.
Resultado final de la carrera:
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