Ni siquiera el inesperado sombrero de cowboy pudo encubrir la cara de preocupación que presentaba Sebastian Vettel en el podio. Parecía que había perdido el Mundial, y sin embargo había endosado otros tres puntos a Fernando Alonso. ¿Qué le ocurría al alemán? Pues que se las prometía felices en su Gran Premio número 100 -disputado precisamente en el mismo país que le vio debutar- pero Lewis Hamilton estaba dispuesto a aguarle la fiesta. Ya en la clasificación fue el único que pudo luchar de tú a tú con el de Red Bull y a punto estuvo de arrebatarle la pole, pero una vez el potencial de su RB8 se impuso y tomó la salida desde la primera posición. Un lugar privilegiado porque debido a la gran suciedad del recién estrenado Circuito de las Américas, la zona par de la parrilla suponía un claro hándicap a la hora de la arrancada, tal y como sucedió.
Después de la primera curva -por cierto, sin incidentes dignos de mención pese a los ríos de tinta vertidos sobre un más que probable accidente- el alemán conservó su posición de privilegio, siendo escoltado por Webber que ganó la posición al británico de McLaren como era de esperar. Pero éste estaba determinado a la victoria y pocas vueltas después dio buena cuenta del australiano de Red Bull comenzando una de las batallas más intensas que hemos vivido esta temporada.
El retorno al calendario del Gran Premio de Estados Unidos, después de una ausencia de cuatro temporadas, nos ha deparado una pugna sin cuartel entre el alemán de Red Bull y el piloto británico de McLaren. Sector a sector, décima a décima, centésima a centésima…Ante una igualdad tan pasmosa de ambos monoplazas, Hamilton solo contaba con la opción de acercarse lo suficiente al alerón del Red Bull, para asestar el adelantamiento aprovechándose de la zona de DRS, y para eso era crucial estar a menos de un segundo. Y Vettel, conocedor de ello, vendió caro su adelantamiento, y logró mantener la distancia gran parte de la prueba hasta que en la vuelta 42 se produjo el adelantamiento tan ansiado para los seguidores de Fernando Alonso, que veía como Hamilton propiciaba que la pérdida de puntos respecto al alemán fuera de tan solo 3, y no de 10. Esto no le gustó nada a Sebastian que intentó dar la réplica pero fue incapaz de acercarse al de McLaren, pese a que marcó la vuelta rápida en el último giro. Su cara en el podio reflejaba impotencia, rabia contenida y mucha desesperanza pese ha lograr un gran resultado que le permite distanciarse un poquito más de Alonso. Pero él quería sentenciar aquí la temporada, y celebrar su título a la vez que el de su equipo, que salió de Austin con el Campeonato de Constructores en el bolsillo, sobreponiéndose a una mediocre primera mitad de temporada motivada por un cambio de reglamento dirigido a “cortarles las alas”.
El tercer peldaño de este inédito podio –nunca habían coincidido los 3 campeones del mundo junto- fue una vez más para el arrojo, el pundonor, la constancia y el talento. Sí, una vez más para el piloto que nuevamente ha estado por encima de la máquina, y ha logrando llevar a buen puerto un monoplaza que definitivamente no le funcionó en el Circuito de las Américas. Nunca estuvo a gusto, nunca tuvo ritmo, nunca pudo luchar por estar más arriba, solo pudo clasificar noveno aunque gracias a una penalización sobre Romain Grosjean y a una estrategia de su equipo que, para evitar que el español tomara la salida por la zona sucia, rompió uno de los cuatro sellos de la caja de cambios de Felipe Massa lo que propició una penalización de cinco posiciones y, por ende, que Alonso pudiera tomar la salida desde la séptima posición.
Como de costumbre, el español no defraudó en la arrancada ya que tras la primera curva había recuperado tres posiciones colocándose en la cuarta posición. Posteriormente, gracias al abandono de Mark Webber por problemas en el alternador de su RB8 (ya le podía haber ocurrido a Vettel…), Alonso se aupó a la tercera posición que logró conservar hasta el final, aunque no sin ciertos problemas sobre todo los albores del cambio de neumáticos, cuando su ritmo cayó en picado y a punto estuvo de perder la posición, situación a la que pudo contribuir uno de los escasos errores de su equipo en boxes cuando la rueda trasera derecha se resistía a ser cambiada. Sea como fuere, el español sigue demostrando carrera a carrera que su tenacidad y constancia no tienen límites, que siempre da lo mejor de sí mismo, y que pese a que el material con el que cuenta deja mucho que desear, no se rinde siempre que haya un atisbo de esperanza por pequeño que este sea.
En la pista norteamericana de Austin, el español de Ferrari concluyó a casi 40 segundos de la cabeza de carrera, lo que dice mucho del pésimo potencial de su F2012. Resulta curioso que por primera vez en la temporada su compañero de equipo llegó a ser más rápido y consistente que él en algunos lances de carrera, logrando concluir en la cuarta posición después de tomar la salida en el puesto undécimo. Está claro que Austin se le atraganto al de Oviedo, pero aún así, “solo” cedió 3 puntos frente al alemán que atesora una ventaja de 13 puntos. Una distancia que de modo alguno puede catalogarse de definitiva, aunque, cierto es, que permite al rubio alemán depender de sí mismo para lograr el tricampeonato, cosa que no puede decir Alonso ya que haga lo que haga, Vettel será campeón si es cuarto en Interlagos. Pero, hasta el banderazo final todo puede pasar. La pista carioca siempre ha deparado grandes sorpresas y además con la previsión de lluvia como clara amenaza, el final de temporada se vislumbra apasionante. Vettel puede pasar a la historia como el único campeón que no ha vencido una carrera en Europa, pero también hacer historia como el único piloto que no obtiene el campeonato después de haber logrado encadenar cuatro victorias consecutivas a lo largo de la temporada.
Y para consuelo de los más pesimistas, baste recordar el Gran Premio de Abu Dhabi de 2010, último de esa temporada, donde Alonso se plantó como líder perseguido por Webber a 10 puntos y por Vettel a 15. Al final de una loca prueba, de amargo recuerdo para los aficionados españoles, Vettel logró su primer Campeonato del Mundo. O también podríamos acudir, precisamente, al Gran Premio de Brasil de 2007 donde, contra pronóstico, Kimi Raikkonen se enfundó su primer y único entorchado mundial hasta la fecha. O, porqué no, rememorar la prueba brasileña un año más tarde cuando en la última curva Lewis Hamilton le birló el título a Felipe Massa en su propio feudo…
Y hablando de Hamilton, parece mentira, pero si a algunos nos hubieran dicho algún día no tan lejano que llegaríamos a ponernos de parte de Hamilton, simplemente no hubiéramos dado crédito. Pero sí, lo hicimos, necesitábamos sisarle esos puntos a Vettel y pasar rápido la página de Estados Unidos para centrarnos en Brasil, donde confiamos que el milagro pueda tener cabida. Interlagos ha sido testigo de muchos desenlaces inesperados. Además encumbró por primera vez a Fernando, y esperamos que sea testigo de su tercer título. Lo cierto y verdad es que será la cuarta ocasión en la cual el asturiano se planta en la última carrera de Mundial con opciones a ganarlo, aunque solo en 2005 pudo obtenerlo.
Resultado final de la prueba estadounidense:





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