La sede de la séptima prueba del mundial está ubicada en la Isla Notre Dame, que fue creada para albergar una exposición universal en el año 1967. Es un circuito de contrastes, donde las largas rectas se mezclan con curvas lentas precedidas de grandes frenadas. El trazado debe su nombre al mítico piloto de Ferrari, Gilles Villeneuve, tristemente fallecido en aquel fatal accidente ocurrido en el circuito Belga de Zolder, el 8 de mayo de 1982, cuando en el transcurso de los entrenamientos su monoplaza embistió por detrás al de otro piloto, lo que provocó que su coche volara y el piloto canadiense saliese despedido del monoplaza, golpeándose contra las vallas del circuito perdiendo la vida en el acto.
Se prevee un Gran Premio muy emocionante, habida cuenta de que el dominio teórico de los Red Bull queda un atenuado sobre este asfalto, al no revestir tanta importancia la eficiencia aerodinámica. De heco nunca un monoplaza de la bebida energética ha obtenido la victoria en esta pista, donde sin duda el rey indiscutible es Michael Schumacher que ha subido a lo más alto del cajón en nada menos que ocho ocasiones.
Pero si por algo también es recordado este Gran Premio en su historia reciente, es por el espectacutlar accidente que sufrió el polaco Robert Kubica a los mandos de un BMW-Sauber en el año 2007, y del que milagrosamente salió vivo, y del que abandoraría el hospital tan solo una semana después. Hasta tal punto llegó el acontecimiento que el propio Vaticano se intersó por el accidente, debido también a la pública devoción que el piloto tenía hacia su compatriota, el Papa Juan Pablo II (siempre corre con un casco que incluye el nombre del Santo Pontífice), llegándose a barajar la intervención de una mano divina...Desde luego, creencias a aparte, solo hay que ver el video cuyo enlace os dejo más abajo, para darse cuenta de la suerte que tuvo el bueno de Robert...y que continuó al año siguiente cuando obtuvo la victoria.Por cierto, a resultas de este accidente, el polaco se perdió la siguiente carrera, el GP de Estados Unidos, siendo sustituído por un jovencísimo y aún desconocido, Sebastian Vettel, que ya por entonces dejó plasmadas las muestras de su innegale talento.

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